¿Quiénes somos?
Colectivo PridePath surge del reconocimiento histórico de la incapacidad que la psicoterapia ha tenido para responder efectivamente a las necesidades que originan el sufrimiento humano. El cual no puede ser atendido reduciéndolo a intervenciones netamente técnicas; es decir, a una sumatoria de estrategias invariables esperando que con ello los problemas se resuelvan. El sufrimiento humano es un fenómeno complejo y multifactorial que necesita ser entendido más allá de la conducta; factores como desigualdad social, inequidades, premisas culturales sobre el deber ser, género, edad, desempleo, violencia, entre muchas otras, se interseccionan para generar escenarios potenciales de sufrimiento.
Es por ello por lo que en PridePath abogamos por una psicoterapia con enfoque contracultural que permita la reflexión, la compartición de saberes personales y el diálogo, como ejes estructurantes del cambio, a la vez que el mismo cambio dote de aprendizajes que fomenten la reflexión. La inclusión de saberes provenientes de las ciencias sociales permite generar espacios de co-construcción de posibilidades de cambio; contextualizadas, tendientes a la horizontalidad y la no imposición, así como a la restitución de la dignidad en la vida de las personas.

Quienes comenzamos este camino

La contraculturalidad como enfoque tiene como propósito, además de ser un contrapeso a la cultura hegemónica, fomentar una mirada crítica a la vida de las personas que les permita dar sentido y comprensión a sus experiencias, incluyendo aquellas denominadas “problemáticas” y/o “confusas”. Tres nociones fundamentales se entretejen en este enfoque: a) los problemas siempre son interaccionales y recursivos y no exclusivamente individuales y lineales; b) la experiencia humana es diversa, simultánea y paradójica; con ello nociones como coherencia y lógica quedan cortas para dar cuenta de las diversas experiencias que chocan como resultado de la demanda de una explicación de causalidad única; c) las personas de hecho ya cuentan con prácticas que intentan resistir sus problemáticas, esto quiere decir que no se necesita imponer un modo de vida único, sino dar sentido a los múltiples modos de vida que emergen de las diferentes prácticas de vida.




