
Psic. Hazel Quinto (Ella)
Ced. Prof. 11776813
Psicoterapeuta Sistémica con Perspectiva de Género y Neurodivergencia
Soy psicoterapeuta sistémica y acompaño procesos individuales, de pareja y familiares. Mi práctica parte de la convicción de que el malestar no habita únicamente en el interior de las personas, sino que se entreteje en relaciones, historias y contextos atravesados por desigualdades, exigencias de normalidad y mandatos sobre cómo deberíamos sentir, amar o existir.
Trabajo desde una mirada crítica que integra la perspectiva de género y la comprensión de la neurodivergencia como formas legítimas de estar en el mundo, no como patologías. Acompaño especialmente a personas diagnosticadas con TDAH, tanto mujeres que han sido previamente mal diagnosticadas con trastornos como el de Personalidad Limítrofe, como varones con TDAH, cuyas experiencias suelen ser invisibilizadas o reducidas a estereotipos (flojxs, impuntuales, indecisxs, procastinadorxs, etc.). Considero fundamental acompañar la neurodivergencia desde una mirada con perspectiva de género, ya que, al igual que ocurre con la depresión como categoría diagnóstica, la vivencia de lo neurodivergente —en condiciones como TDAH y TEA— se manifiesta de manera distinta en hombres, mujeres y disidencias sexogenéricas, lo que exige una comprensión clínica y social más amplia y situada.
En el espacio terapéutico incorporo herramientas somáticas, meditación, conciencia plena, comunicación asertiva y no violenta, con el fin de cultivar una relación más íntima y sabia con el propio cuerpo. Concibo la psicoterapia como un camino para aprender a escuchar el lenguaje corporal de los síntomas y del bienestar, y para abrir la posibilidad de regular las emociones desde la autocompasión, la escucha interna y la inteligencia emocional. También entiendo la compasión y el descanso como discursos sociales profundamente revolucionarios, que cuestionan la lógica voraz capitalista e hiperestimulada de la sociedad contemporánea, y que nos invitan a recuperar una conexión más profunda y respetuosa con nosotrxs mismxs.
También acompaño a disidencias sexogenéricas que enfrentan vacíos afectivos en dinámicas de vínculos fugaces, muchas veces mediadas por apps como Grindr o Tinder. En estos procesos trabajamos con marcos como la noción del Amor Líquido, que permite comprender cómo el deseo de conexión profunda choca con una cultura hipersexualizada y acelerada. Más que desde el juicio, lo hacemos desde el reconocimiento del dolor, el anhelo y las formas posibles de resignificar sus experiencias.
Mi práctica se sostiene en la ética del cuidado, la horizontalidad y el compromiso con una psicoterapia viva y situada, entendida como una práctica que reconoce los contextos históricos, culturales y sociales en los que cada persona vive, y que no pretende ofrecer respuestas universales, sino acompañar desde la particularidad de cada experiencia. En este espacio, nadie debe adaptarse a moldes únicos de vida, emoción o vínculo. Me interesa acompañar a cada persona en su propio camino, para que pueda hacerse preguntas propias, crear sentido y reconectar con su agencia y dignidad.
